El autor, en el convencimiento de que la poesía es la casa familiar de los humanos, intercambia este libro con todos aquellos a los que pueda recordar por su nombre.
Las materias e inmaterias por las que se puede trocar el Oráculo del Agua, son:
- Bebidas y alimentos naturales; dentro de lo posible, de elaboración propia, al menos, de toda confianza.
- Arte y literatura; dentro de lo posible, de creación propia o, como mínimo, con certificado de apasionamiento por los mismos.
- Estancia en paisajes aún no deshumanizados.
- Viajes de los que no se pueda volver siendo el de antes.
Para que así conste, rubircarán su apretón de manos en la primera página de este libro. El autor
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