Del Prólogo:
La cultura hegemónica tiene necesariamente que hacer un discurso reduccionista, ceñirse a grandes efemérides, a macrocifras, porque si de verdad se parase a pensar en la realidad de la gente corriente, si de verdad tuviese que explicar que, casi siempre, son las clases desfavorecidas las que soportan sobre sus espaldas la misión de cimentar los grades eventos, la Historia se vería desde otra óptica, las biografías de los grandes personajes se leería en otra clave, y las obras monumentales tendrían otro significado. Por eso la cultura subalterna tiene que reforzar a su vez sus propios discursos, escribir su pasado desde sus parámetros, con el fin de hacer inteligible sus propias efemérides.
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La obra de Anabel Rodríguez es fruto de una perfecta simbiosis entre el amor a la tierra, patria chica, de una investigadora que ha querido plantear en voz alta inquietudes de un núcleo rural y el tesón por resolverlas recurriendo a todas las posibles fuentes de información. El resultado está a la vista, una obra que centrándose en lo particular nos habla de lo universal, un libro que nos ayuda a entender mejor el mundo rural de los pueblos del sur de León.
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