Ediciones el forastero
 
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El Camino de Künig a Compostela

ISBN: 978-84-121489-0-9 Formato: 17,5 X 21c cms Páginas: 162 Encuadernación: Noble. Tapa dura. En el final del siglo XV peregrinó a Compostela un monje servita alemán llamado Hermann Künig von Vach, quien dejó escrita una guía de la peregrinación utilizada antaño por multitud de viajeros a Santiago.
20,00€

URRACA I de León, primera reina y emperatriz de Europa

En el presente trabajo monográfico y biográfico me he acercado con un interés y rigor enormes, a una de las grandes reinas europeas y, ¡cómo no!, lo es de León, pero ella sabe de dónde viene y a donde va, y por esta razón se intitula siempre como: “EMPERADORA DE LEÓN Y REYNA DE TODA ESPANNA”. Ella es el REY DE LEÓN, ya que ese reino le pertenece, y así signa algunos diplomas. Aunque su vida no será, nunca, un camino de rosas, sino todo lo contrario. En una Europa medieval donde se contempla con desconfianza y rechazo el que una mujer ocupe un trono, sea donde sea, ella sucederá a su padre el rey-emperador Alfonso VI el Bravo de León, al morir su hermano Sancho Alfónsez (1108) en la batalla de Uclés. Primero había sido matrimoniada con el conde Raimundo de Borgoña, medrador por antonomasia, quien fallecería en Grajal de Campos el 20 de septiembre de 1107, con 37 años de edad; ella tenía 26 años, de este enlace matrimonial nacerían el heredero, Alfonso VII el Emperador de León y la infanta Sancha Raimúndez. Es necesario otro matrimonio, ya que la curia regia la presiona, se trata del rey Alfonso I el Batallador de Aragón y de Pamplona, que es un neurótico palpable. El matrimonio será un desastre continuo, y ella no estará dispuesta a dejarse pisotear en su autoridad y en su dignidad. El matrimonio vivirá separado y enfrentado bélicamente. La reina Urraca Adefónsez la Temeraria no cederá y será la ganadora, plantando cara a todos, incluyendo a su propio hijo y al arzobispo Gelmírez de Compostela. Mantendrá unas relaciones amorosas plenas y satisfactorias con el conde Pedro González de Lara con el que tuvo dos hijos documentados: Elvira Pérez de Lara (c. 1111-c. 1174) y Fernando Pérez Furtado (c. 1114- 1156). La reina leonesa fallecerá en Saldaña y será enterrada en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León, la denominada como “Capilla Sixtina del Arte Románico”. La reina-emperador de León, Urraca I Adefónsez, tiene una clara concepción de que ella ocupa la titularidad de su reino, y su segundo esposo es el consorte, por lo que siempre firma como URRACCA REX, por consiguiente ella es el rey, y no la reina, ya que en este segundo caso presupondría que el titular es Alfonso I el Batallador, y el hecho es inaceptable para ella. También tiene un sentido muy desarrollado de su feminidad o, incluso feminismo, ya que en todas las diplomaturas, y demás documentos regios, entrega de poblaciones a un beneficiario siempre cita: “…con los hombres y las mujeres”, ya que tiene bien claro que las féminas no son un simple adorno o algo que es etéreo y volátil, sino seres con derechos, personalidad y deberes. Es obvio, que lo mismo era escandaloso para la época. Utilizo, con todo rigor histórico, el vocablo Corona de León o Leonesa o Regnum Imperium Legionensis para referirme, no solo al Reino de León sensu stricto, sino a todos sus territorios dependientes o que le pertenecían, a saber: la Galicia Lucense, la Basconia, la Castilla, las Asturias de Oviedo y de Santillana, y el Territorio Portucalense, por lo tanto, en este momento histórico, todos sus habitantes son leoneses como nacionalidad global superior. “Qui nescit dissimulare, nescit regnare”.
20,00€

Cuentos, historias y leyendas de Astorga y Maragatería

Los cuentos, ficciones, y las cuentas, historias, se entremezclan en un todo que son cuentos y cuentas de Astúrica. Referidos a la Maragatería y a Astorga en esa simbiosis en la que la otra es la capital de la una, sin que sea propiamente Maragatería. MAX ALONSO acude a esta obra para darnos una nueva visión de Astorga y La Maragatería, narrando pasajes, descubriendo hechos y, sobre todo, mostrando una galería de personajes desde las cimas históricas a los sencillos de pueblos perdidos, junto con las cuentas que narran hechos y personajes históricos (Fernando VII, Isabel II, los Marqueses de Astorga), que de alguna forma afectaban a estas tierras porque su alcance y repercusión hasta ellas llegaban Toda una aventura para conocer y penetrar en las tierras que describe.
20,00€

Las azarosas memorias de un expatriado en tierra propia

Esta es la biografía de un hombre que, nacido en la rumorosa vega del río Tuerto leonés, el azar le llevó lejos, a Cataluña, donde ha discurrido la mayor parte de su existencia. Marceliano, "Nano", es un escritor valiente que se ofrece como escritor y objeto escrito propiciatorio para desvelarnos las entretelas de tantos y tantos miles de españoles que han sido arrastrados por el turbión de la economía y las decisiones políticas lejos de su nacencia y familia. La relación del lugar de destino con la pequeña patria leonesa, ubicada en eso que, memamente, llaman ahora la "España vaciada" y que, en rigor, ha de llamarse la "España saqueada" es un diálogo constante entre la zozobra, lo trágico y lo sentimental .
28,00€

MEMORIAS (apresuradas) DE UN PERIODISTA DE LA TRANSICIÓN

ISBN. 978-84-121489-8-5 Depósito Legal. LE-241-2020 Páginas: 478 Tamaño: 155 x 240 mm Encuadernación: rústica con solapas. Alberto Delgado es un periodista vocacional. Eugenio D´Ors decía que el ser humano tiene permanentemente hambre y sed de verdad. Las circunstancias ( o la Providencia), le llevaron a la información política y parlamentaria. Llegó a las Cortes cuando las presidía Esteban Bilbao. Fue uno de los cinco periodistas a los que se permitió el acceso a los debates de las Comisiones Legislativas. Desde la Ley de Educación Primaria y la Ley de Prensa hasta la Constitución y los primeros parlamentos democráticos, informó para la Agencia PYRESA y a partir de 1970 para Televisión Española, de los apasionantes acontecimientos que permitieron una Transición hacia la democracia que asombró al mundo. Pudo comprobar cómo los políticos de dentro y fuera del Régimen pudieron llegar a un consenso que parecía imposible, con renuncias a uno y otro lado que permitieras aprobar una Constitución que ha dado a España cuarenta años de de progreso económico y social. Fue un ejemplo de concordia y de algo que ahora se hace más necesario que nunca, y se llama patriotismo. De todo ello informó Alberto Delgado para los tres telediarios de la entonces única Televisión, tratando de hacerlo con rigor y objetividad, sin buscar nunca la fama ni la popularidad.
22,00€

El canto sublimado

Hay versos sentimentales en este breve alegato y, además de algún retrato, refiero temas sociales. No faltan esas postales alusivas al paisaje, al horóscopo malaje o los sacros monumentos… ¡Entre mis vanos intentos hay recados con mensaje! I Amo el trino del jilguero -amarillo, siena, grana…- que , en enhiesta filigrana, riza canoro y trovero. Desde la nostalgia quiero evocar aquel pasado -¡entre real y soñado!- inundado de emociones, vivencias y sensaciones… ¡Es mi “Canto sublimado”!
15,00€

De profundis clamo

Conocí a Antonio Aller hace más de medio siglo —ah, fábula del tiempo—, cuando ambos éramos estudiantes en Astorga y nos interesábamos, quizá ingenuamente por encima de todo, en lo que iba a ser nuestra profesión y, más que nada, nuestra pasión; los libros, la literatura y la poesía. Y a Antonio Aller, nacido en el pueblecito leonés de Riofrío de Órbigo, ya se le veían entonces las hechuras del poeta que ha seguido siendo hasta hoy —porque esa íntima condición no surge de pronto ni se pierde jamás—, a pesar del silencio de los años transcurridos desde aquel ayer lejano. El poeta dejaría el Seminario para concluir la licenciatura de Filosofía en la Universidad de Barcelona. Luego vendría el tiempo de la lucha por la vida, la formación de una familia y el ejercicio de la nueva condición añadida; profesor de Filosofía, Latín y Griego en un colegio de León. De donde ya no se apartaría nunca. León y su amado Riofrío. Y allá al fondo, Astorga y su catedral. Ya en aquel tiempo iniciático de los sesenta y setenta del siglo pasado se le veía esa voz pura y esencial, capaz de expresar con vigor una poesía nacida de la intuición y del sentimiento. Luego se impondría un silencio de décadas, felizmente interrumpido con el nuevo siglo. Hoy, animado por los amigos, da a la luz sus versos para satisfacción del lector, que podrá acceder así a una poesía callada y verdadera, que ha ido haciéndose poco a poco, como el mosto de calidad, en la calma ribereña y campesina del Órbigo. De ahí llegan ahora los ecos que reproducen la palabra sentida y sabia. Porque la poesía de Antonio Aller nace ante todo del sentimiento lírico de la tierra, conocida por la propia experiencia —los campos, el valle, los álamos vibrantes, el monte, la llanura, los aperos, las cosechas—, y nace también del conocimiento reposado y profundo del mundo que va surgiendo ante los ojos maravillados del niño que se hace hombre en el paisaje y en el tiempo. Un mundo particular y hermoso, en el que el poeta se siente enraizado de forma natural y desde siempre. Porque es el suyo. Y lo vemos de forma constante en la expresión, en los temas y en el ritmo armonioso y pausado; el paisaje de las riberas, herboso y húmedo, donde las cosas hablan el lenguaje clásico y moderno de siempre. El que nos han legado los siglos, desde Horacio y Virgilio hasta Miguel Hernández y Claudio Rodríguez; eso es lo que sigue alentando en estos versos. Una poesía donde aún se hornea el pan, pasa el hombre con la yunta, sigue en uso el arado romano y la ciudad está ausente, si no es para desdeñarla; «volveré… / derribando chimeneas y guarismos / semáforos y ruedas». Porque es difícil que germine en el asfalto la semilla de una voz que quiere hurgar en las esencias primigenias del mundo y remontarse hasta el origen inocente de las cosas. Y es lo que descubrimos aquí, la necesidad del regreso al núcleo original, a aquella habitación desde donde se veía atardecer cuando el padre parecía ya viejo y la madre traía el único consuelo en un tiempo difícil. El territorio de la infancia del que el joven tuvo que apartarse para buscar otra vida y al que el hombre se acoge de nuevo, cuando llega el tiempo de recoger los frutos. Porque resulta que al final no hay nada como la tierra nativa y el paisaje que acogió nuestros primeros pasos y nuestra voz primera. Andrés M. Oria (Prólogo)
20,00€

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