Ediciones el forastero
 
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ISBN. 978-84-121489-8-5 Depósito Legal. LE-241-2020 Páginas: 478 Tamaño: 155 x 240 mm Encuadernación: rústica con solapas. Alberto Delgado es un periodista vocacional. Eugenio D´Ors decía que el ser humano tiene permanentemente hambre y sed de verdad. Las circunstancias ( o la Providencia), le llevaron a la información política y parlamentaria. Llegó a las Cortes cuando las presidía Esteban Bilbao. Fue uno de los cinco periodistas a los que se permitió el acceso a los debates de las Comisiones Legislativas. Desde la Ley de Educación Primaria y la Ley de Prensa hasta la Constitución y los primeros parlamentos democráticos, informó para la Agencia PYRESA y a partir de 1970 para Televisión Española, de los apasionantes acontecimientos que permitieron una Transición hacia la democracia que asombró al mundo. Pudo comprobar cómo los políticos de dentro y fuera del Régimen pudieron llegar a un consenso que parecía imposible, con renuncias a uno y otro lado que permitieras aprobar una Constitución que ha dado a España cuarenta años de de progreso económico y social. Fue un ejemplo de concordia y de algo que ahora se hace más necesario que nunca, y se llama patriotismo. De todo ello informó Alberto Delgado para los tres telediarios de la entonces única Televisión, tratando de hacerlo con rigor y objetividad, sin buscar nunca la fama ni la popularidad.
22,00€

Alberto Delgado es un periodista vocacional. Eugenio D´Ors decía que el ser humano tiene permanentemente hambre y sed de verdad. Alberto trató de apagar esa sed, pero después de sesenta años de profesión ha podido comprobar que la verdad es una especie de fluido indócil que lucha por no dejarse apresar, y que es muy difícil de alcanzar, porque además de verdades, medias verdades, mentiras y estadísticas, hay que enfrentarse a los silencios, y cuando la verdad se silencia se abre paso la mentira-
Las circunstancias ( o la Providencia), le llevaron a la información política y parlamentaria. Llegó a las Cortes cuando las presidía Esteban Bilbao. Fue uno de los cinco periodistas a los que se permitió el acceso a los debates de las Comisiones Legislativas. Desde la Ley de Educación Primaria y la Ley de Prensa hasta la Constitución y los primeros parlamentos democráticos, informó para la Agencia PYRESA y a partir de 1970 para Televisión Española, de los apasionantes acontecimientos que permitieron una Transición hacia la democracia que asombró al mundo. Pudo comprobar cómo los políticos de dentro y fuera del Régimen pudieron llegar a un consenso que parecía imposible, con renuncias a uno y otro lado que permitieras aprobar una Constitución que ha dado a España cuarenta años de de progreso económico y social. Fue un ejemplo de concordia y de algo que ahora se hace más necesario que nunca, y se llama patriotismo. De todo ello informó Alberto Delgado para los tres telediarios de la entonces única Televisión, tratando de hacerlo con rigor y objetividad, sin buscar nunca la fama ni la popularidad.
En sus sesenta años de vida profesional, ha hecho de todo: agencias informativas, diarios, Revistas de información general y , televisión, radio, gabinetes de prensa,etc.
Pertenece a la generación que sufrió los duros años de la posguerra, y los tiempos de la recuperación económica y social y del desarrollo. La generación del trabajo duro, del pluriempleo.
Este relato apresurado de su vida es un testimonio de la historia reciente de España, sin insultos, sin odio, con deseos de que nuestro país siga la senda del crecimiento y el progreso sin enfrentamientos estériles.
Dice conformarse con que, dentro de muchos años, cuando los nietos de sus nietos quieran saber cómo fue la vida de su tatarabuelo, tengan un testimonio real de un periodista que trató, como tantos otros, de paliar el hambre y sed de verdad de los hombres y mujeres con los que compartió su existencia.

Alberto Delgado es un periodista vocacional. Eugenio D´Ors decía que el ser humano tiene permanentemente hambre y sed de verdad. Alberto trató de apagar esa sed, pero después de sesenta años de profesión ha podido comprobar que la verdad es una especie de fluido indócil que lucha por no dejarse apresar, y que es muy difícil de alcanzar, porque además de verdades, medias verdades, mentiras y estadísticas, hay que enfrentarse a los silencios, y cuando la verdad se silencia se abre paso la mentira-
Las circunstancias ( o la Providencia), le llevaron a la información política y parlamentaria. Llegó a las Cortes cuando las presidía Esteban Bilbao. Fue uno de los cinco periodistas a los que se permitió el acceso a los debates de las Comisiones Legislativas. Desde la Ley de Educación Primaria y la Ley de Prensa hasta la Constitución y los primeros parlamentos democráticos, informó para la Agencia PYRESA y a partir de 1970 para Televisión Española, de los apasionantes acontecimientos que permitieron una Transición hacia la democracia que asombró al mundo. Pudo comprobar cómo los políticos de dentro y fuera del Régimen pudieron llegar a un consenso que parecía imposible, con renuncias a uno y otro lado que permitieras aprobar una Constitución que ha dado a España cuarenta años de de progreso económico y social. Fue un ejemplo de concordia y de algo que ahora se hace más necesario que nunca, y se llama patriotismo. De todo ello informó Alberto Delgado para los tres telediarios de la entonces única Televisión, tratando de hacerlo con rigor y objetividad, sin buscar nunca la fama ni la popularidad.
En sus sesenta años de vida profesional, ha hecho de todo: agencias informativas, diarios, Revistas de información general y , televisión, radio, gabinetes de prensa,etc.
Pertenece a la generación que sufrió los duros años de la posguerra, y los tiempos de la recuperación económica y social y del desarrollo. La generación del trabajo duro, del pluriempleo.
Este relato apresurado de su vida es un testimonio de la historia reciente de España, sin insultos, sin odio, con deseos de que nuestro país siga la senda del crecimiento y el progreso sin enfrentamientos estériles.
Dice conformarse con que, dentro de muchos años, cuando los nietos de sus nietos quieran saber cómo fue la vida de su tatarabuelo, tengan un testimonio real de un periodista que trató, como tantos otros, de paliar el hambre y sed de verdad de los hombres y mujeres con los que compartió su existencia.

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