Ediciones el forastero
 
Buscar
Filters
ISBN 978-84-121489-3-0. Depósito Legal: LE-76-2020. Tamaño: 155 x 240 mm, con solapas. Páginas: 290. Impresión: monografía. // Niños, jóvenes y mayores viven una vida pletórica, hecha de alegrías y penas, duro trabajo, pasiones violentas, amores y odios irracionales, rezos y blasfemias. Poco a poco, víctima de la modernidad, el pueblo empieza a languidecer. Los jóvenes, empujados por la necesidad, emigran en busca de un futuro mejor o… a corromperse, no nacen niños y los viejos mueren. Y ese pueblo, en otros tiempos rebosante de vida, se ve condenado a ser un pueblo de casas caídas, abandonado. Al atardecer, rodeados de ilusiones rotas, cerramos los ojos y, en silencio, dibujamos rostros, ponemos nombres, lloramos, sonreímos, repasamos la vida y besamos recuerdos de cientos de pueblos donde sólo quedan los gorriones.
20,00€
19,00€

Niños, jóvenes y mayores viven una vida pletórica, hecha de alegrías y penas, duro trabajo, pasiones violentas, amores y odios irracionales, rezos y blasfemias. Poco a poco, víctima de la modernidad, el pueblo empieza a languidecer. Los jóvenes, empujados por la necesidad, emigran en busca de un futuro mejor o… a corromperse, no nacen niños y los viejos mueren. Y ese pueblo, en otros tiempos rebosante de vida, se ve condenado a ser un pueblo de casas caídas, abandonado. Al atardecer, rodeados de ilusiones rotas, cerramos los ojos y, en silencio, dibujamos rostros, ponemos nombres, lloramos, sonreímos, repasamos la vida y besamos recuerdos de cientos de pueblos donde sólo quedan los gorriones.

Niños, jóvenes y mayores viven una vida pletórica, hecha de alegrías y penas, duro trabajo, pasiones violentas, amores y odios irracionales, rezos y blasfemias. Poco a poco, víctima de la modernidad, el pueblo empieza a languidecer. Los jóvenes, empujados por la necesidad, emigran en busca de un futuro mejor o… a corromperse, no nacen niños y los viejos mueren. Y ese pueblo, en otros tiempos rebosante de vida, se ve condenado a ser un pueblo de casas caídas, abandonado. Al atardecer, rodeados de ilusiones rotas, cerramos los ojos y, en silencio, dibujamos rostros, ponemos nombres, lloramos, sonreímos, repasamos la vida y besamos recuerdos de cientos de pueblos donde sólo quedan los gorriones.

*
*
*
banner