Ediciones el forastero
 
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ISBN: 978-84-123863-5-6. Depósito Legal: LE-280-2021. Formato: A-4. Pág: 654. Impresión: cuatricromía. Encuadernación: rústica con solapas. En ocasiones, al llegar a cierta edad, todos, con una sonrisa en los labios, y casi siempre con lágrimas de emoción o de dolor, andamos hacia atrás, desandamos el tiempo, y con mirada cansada, pero tal vez más clara, volvemos a ver, con nuevas luces, lo ya visto. Nuevas luces, prestadas por los años, que, en mi caso, surgen en un caminar en solitario por caminos de hierba bordeados de surcos al sol o de maíces, envuelto en el piadoso silencio del campo.
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En ocasiones, al llegar a cierta edad, todos, con una sonrisa en los labios, y casi siempre con lágrimas de emoción o de dolor, andamos hacia atrás, desandamos el tiempo, y con mirada cansada, pero tal vez más clara, volvemos a ver, con nuevas luces, lo ya visto. Nuevas luces, prestadas por los años, que, en mi caso, surgen en un caminar en solitario por caminos de hierba bordeados de surcos al sol o de maíces, envuelto en el piadoso silencio del campo.

Pero este regreso al pasado no suele venir marcado por la línea continua de la cronología de la historia, resultaría pesado y aburrido. La mayoría de las veces consiste en un salto que, desde el presente, busca refugio y motivos en situaciones o personas del pasado cuyo recuerdo es fuente de consideraciones y de deleite, para volver al punto de partida, al presente, con la memoria restaurada.
El objetivo de estas notas o apuntes o relatos no es otro que el de recoger estos brotes nacidos rebeldes al orden, y, sometidos a un criterio temporal, presentarlos ordenadamente.

Así pues, desde mis ochenta años, haciendo pie en situaciones, acontecimientos, momentos o reflexiones de mi vida diaria, daré el salto hacia atrás, niñez, con la intención de remover, agitar el “poso”que llevo en el fondo de mi ser, para después dar a luz a algo que a voces me pide encarnarse en palabras vivas.

Esta fue mi primera intención: un regreso a mi pasado, y nada más.

Pero dando vueltas a mi proyecto, una reflexión vino a perturbar mi sencillo plan: “el pasado siempre hay que colocarlo en algún lugar, y este lugar tendrá también su pasado”. Me ocurrió como al propietario que queriendo hacer una pequeña reparación en su casa, “el ya que tengo los albañiles en casa…” le llevó a una profunda remodelación de la misma.

Así pues, el contenido de mi proyecto no sólo va a ser el regreso a mi pasado, sino también el escenario maragato en el que se representó: Valdespino.

Y “Valdespino de Somoza, en Maragatería. ( Regreso al pasado)”será el título, el lema, el broche que abraza a todo el conjunto, y al mismo tiempo, el guion o plan que marcará mi recorrido.

Fiel al orden establecido en el título, intentaré, en una primera parte, presentar a Valdespino, humilde lugar, en la antigüedad que le atribuyen citas de historiadores consagrados, para,a continuación, partiendo de la idea de Valdespino maragato, adentrarme en el variado mundo de teorías expuestas sobre este pueblo arriero, relativas a su origen, atuendo, etc., completado con la visión que de nosotros han dejado escritores españoles y extranjeros al paso por nuestra tierra.

Es importante señalar que esta visión, constituida en fuente de provisión, me va a dar ingredientes suficientes para realizar una semblanza del maragato, de la que, por otra parte, extraeré formas de ser, de vivir; virtudes, defectos, etc., connotaciones consideradas, con más o menos acierto, como peculiaridades de este trotamundos.
La segunda parte de este libro, más íntima, más intrahistoria, más regreso, estará formada por relatos calificados de estacionales, pues son las estaciones del año las que van marcando su aparición;por otros referidos a juegos de niños y actividades señaladas como el pastoreo, la albañilería y el molino; por temas relativos al gobierno y administración del lugar, extraídos de las actas del Concejo, para terminar con otras historias de interés sobre la escuela y su torre; la torre de la iglesia, las campanas, la casa del cura, la casa del maestro y la nueva casa del concejo.

Trabajos, fiestas y otros aspectos de la vida del pueblo de mi niñez llenarán sus páginas, liberando mi conciencia de un compromiso voluntariamente impuesto.

Vaivén placentero entre notas o apuntes extraídos de la infinidad de libros escritos sobre la Maragatería y de las actas del Concejo de Valdespino, y la memoria, propia o prestada, almacén de episodios y sentimientos vividos.

Y todo ello dedicado a los que fueron mayores, como yo lo soy hoy, cuando yo era niño, y, para información y reflexión, a mis ocho nietos: Laura, Lidia, Clara, Gabriel Antonio, Víctor, Isabel, David y Elisa, a los que quiero con toda mi alma.

Y si alguien más fuera de la familia llegase a leer este “regreso”, sólo deseo que este viaje le sirva de trampolín para sumergirse en el suyo, y que disfrute con ello.

 

Nuestras vidas, sí, son casi todas iguales

En ocasiones, al llegar a cierta edad, todos, con una sonrisa en los labios, y casi siempre con lágrimas de emoción o de dolor, andamos hacia atrás, desandamos el tiempo, y con mirada cansada, pero tal vez más clara, volvemos a ver, con nuevas luces, lo ya visto. Nuevas luces, prestadas por los años, que, en mi caso, surgen en un caminar en solitario por caminos de hierba bordeados de surcos al sol o de maíces, envuelto en el piadoso silencio del campo.

Pero este regreso al pasado no suele venir marcado por la línea continua de la cronología de la historia, resultaría pesado y aburrido. La mayoría de las veces consiste en un salto que, desde el presente, busca refugio y motivos en situaciones o personas del pasado cuyo recuerdo es fuente de consideraciones y de deleite, para volver al punto de partida, al presente, con la memoria restaurada.
El objetivo de estas notas o apuntes o relatos no es otro que el de recoger estos brotes nacidos rebeldes al orden, y, sometidos a un criterio temporal, presentarlos ordenadamente.

Así pues, desde mis ochenta años, haciendo pie en situaciones, acontecimientos, momentos o reflexiones de mi vida diaria, daré el salto hacia atrás, niñez, con la intención de remover, agitar el “poso”que llevo en el fondo de mi ser, para después dar a luz a algo que a voces me pide encarnarse en palabras vivas.

Esta fue mi primera intención: un regreso a mi pasado, y nada más.

Pero dando vueltas a mi proyecto, una reflexión vino a perturbar mi sencillo plan: “el pasado siempre hay que colocarlo en algún lugar, y este lugar tendrá también su pasado”. Me ocurrió como al propietario que queriendo hacer una pequeña reparación en su casa, “el ya que tengo los albañiles en casa…” le llevó a una profunda remodelación de la misma.

Así pues, el contenido de mi proyecto no sólo va a ser el regreso a mi pasado, sino también el escenario maragato en el que se representó: Valdespino.

Y “Valdespino de Somoza, en Maragatería. ( Regreso al pasado)”será el título, el lema, el broche que abraza a todo el conjunto, y al mismo tiempo, el guion o plan que marcará mi recorrido.

Fiel al orden establecido en el título, intentaré, en una primera parte, presentar a Valdespino, humilde lugar, en la antigüedad que le atribuyen citas de historiadores consagrados, para,a continuación, partiendo de la idea de Valdespino maragato, adentrarme en el variado mundo de teorías expuestas sobre este pueblo arriero, relativas a su origen, atuendo, etc., completado con la visión que de nosotros han dejado escritores españoles y extranjeros al paso por nuestra tierra.

Es importante señalar que esta visión, constituida en fuente de provisión, me va a dar ingredientes suficientes para realizar una semblanza del maragato, de la que, por otra parte, extraeré formas de ser, de vivir; virtudes, defectos, etc., connotaciones consideradas, con más o menos acierto, como peculiaridades de este trotamundos.
La segunda parte de este libro, más íntima, más intrahistoria, más regreso, estará formada por relatos calificados de estacionales, pues son las estaciones del año las que van marcando su aparición;por otros referidos a juegos de niños y actividades señaladas como el pastoreo, la albañilería y el molino; por temas relativos al gobierno y administración del lugar, extraídos de las actas del Concejo, para terminar con otras historias de interés sobre la escuela y su torre; la torre de la iglesia, las campanas, la casa del cura, la casa del maestro y la nueva casa del concejo.

Trabajos, fiestas y otros aspectos de la vida del pueblo de mi niñez llenarán sus páginas, liberando mi conciencia de un compromiso voluntariamente impuesto.

Vaivén placentero entre notas o apuntes extraídos de la infinidad de libros escritos sobre la Maragatería y de las actas del Concejo de Valdespino, y la memoria, propia o prestada, almacén de episodios y sentimientos vividos.

Y todo ello dedicado a los que fueron mayores, como yo lo soy hoy, cuando yo era niño, y, para información y reflexión, a mis ocho nietos: Laura, Lidia, Clara, Gabriel Antonio, Víctor, Isabel, David y Elisa, a los que quiero con toda mi alma.

Y si alguien más fuera de la familia llegase a leer este “regreso”, sólo deseo que este viaje le sirva de trampolín para sumergirse en el suyo, y que disfrute con ello.

 

Nuestras vidas, sí, son casi todas iguales

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